Nuestra principal demanda es que los derechos de las mujeres indígenas sean respetados,
que podamos vivir en armonía con base en relaciones horizontales, que se nos reconozca iguales,
porque tenemos los mismos derechos que los hombres…
(María, tzeltal, de la organización Xi’ Nich’. Diciembre 12, 2000)
El feminismo tiene un trasfondo histórico, económico y sociopolítico.
Desde el punto de vista histórico, el feminismo se remonta al movimiento de la ilustración y las obras representativas de Mary Wollstonecraft y Theodor Von Hippel, hasta el sufragismo de la Primera Guerra mundial, momento en que el feminismo se cristaliza, no solo como teoría política y social sino como impulso para el reeplantamiento de los contenidos y de las formas de la modernidad.
Desde la perspectiva de Theodor Von Hippel, la mujer se privatiza, porque no se puede hablar de la mujer pública por la deshonra con la que se ha cargado el concepto, sin embargo, las propias armas de la ilustración surgieron potentes voces que criticaron la irracionalidad de un poder basado en el género.
Theodor Von Hippel denunciaba al pueblo francés, que celebraba ante el mundo la igualdad y dejaba de lado a un género. Su razonamiento era rotundo al atribuir a la opresión de la mujer un lugar clave en la emancipación de la humanidad.
Hippel realizó un estudio sociopolítico bajo el nombre “Sobre la mejora civil de la mujer”. En su obra Hippel afirmaba que el talento de la mujer es igual al del hombre, y que no es simplemente descuidado sino deliberadamente reprimido, también pensaba que la causa de la subordinación de la mujer no estaba en la supuesta inferioridad de fuerza física, porque las mujeres trabajan más que los hombres en muchas culturas, y dentro de la sociedad burguesa en las propias clases trabajadoras.
La subordinación de la mujer para Hippel es una dependencia primitiva en la división sexual del trabajo, cuando el hombre se dedico a la caza y la mujer a los cuidados domésticos. Para convertirse:
“Ella misma en el primer animal doméstico”
Theodor Von Hippel promovía que la mujeres debían ser jurados o tener cargos estatales por ser más pacificas y generosas que los hombres.
Con su anterior pensamiento Hippel hace evidente su desconocimiento en mujeres como: Elba Esther Gordillo o Condoleezza Rice que terminan con generaciones de trabajadores y sociedades, con la finalidad de perpetuarse en un poder que las ha enfermado y las ha convertido en el blanco de repugnancia social.
Ambas mujeres son representantes de instituciones imaginarias, Elbar Esther Gordillo, en la Secretaria de Educación Pública (SEP) en México desde el sexenio de Carlos Salinas de Gortari, consolidó un complejo aparato de poder que se extiende a distintos sectores públicos, y que le permite operar no sólo en las entrañas del Estado, sino también influir, con el apoyo de maestros afiliados a su gremio sindical, en los procesos electorales del país.
Condoleezza Rice, secretaria de Estado, en los Estados Unidos ejerció como asesora de seguridad nacional durante el primer período de gobierno del presidente George W. Bush, creó un discurso en el que justificaba las armas como acción para contrarrestar el narco y mantener un Estado de terror entre los estadunidenses.
En el ámbito económico, se toma a la revolución industrial como el detonante para el movimiento feminista.
Con la industrialización se termina la familia tradicional, donde los hijos viven con los abuelos, hermanos, cuñados etc. La familia en comunidad deja de existir, y se crea una familia conformada por la madre y los hijos. La ausencia del padre se hace evidente con la migración a las grandes ciudades en busca de trabajo.
Al estar la madre sola con los hijos, se ve forzada a integrarse al mundo laboral. Con la introducción de las maquinas la mujeres pueden desempeñar trabajo de hombres, ya que la fuerza pasa a un segundo lugar.
Al hacer inútil la fuerza del musculo, permite emplear a niños y mujeres sin fuerza muscular o sin un desarrollo físico completo, que posea en cambio, una gran flexibilidad en sus miembros. El trabajo de la mujer y el niño, es el primer grito de la aplicación capital de maquinaria.
La maquinaria como el medio más formidable para prolongar la jornada de trabajo haciéndola rebasar todos los límites naturales. Crea nuevas condiciones, que permiten al capital dar rienda suelta a esta tendencia constante, nuevos motivos que prolongan el trabajo ajeno.
Las mujeres y los niños parte de la familia obrera se colocan en la dependencia inmediata del capital, que invade el trabajo libre dentro de la esfera domestica y rompe con las barreras morales del hogar.
La fuerza de trabajo no se determina ya por el tiempo de trabajo necesario, para el obrero individual, sino, por el tiempo de trabajo indispensable para el sustento de la fábrica de la familia obrera.
La familia obrera ejemplo del cambio de relaciones sociales de producción, donde l automatización, ciencia y trabajo se funden para ingresar al mercado y al ámbito de explotación a las mujeres.
Al abrir las puertas de las fábricas a las mujeres y los niños se rompe por fin la resistencia que el obrero varón oponía, dentro de la manufactura al despotismo del capital, para crear un nuevo imaginario socia, que se permea de igualdad entre hombres y mujeres.
La problemática en la vida laboral de la mujer durante este periodo surge, con la no retribución igualitaria de salario entre hombres y mujeres en fábricas o cualquier otro trabajo, porque la igualdad que se construye en las nuevas instituciones imaginarias de trabajo, escuela y familia se queda ámbitos discursivos, mientras en derechos y capacidad de acción se continúa restringiendo.
La única igualdad que ha creado el capital con la inducción de la maquinaria, consiste en la explotación de trabajo que fuerza a los niños y mujeres a trabajar a fuerzas que salen su naturaleza de constitución física.
Frente a estas desigualdades laborales inician los movimientos sociales de mujeres en pro de una igualdad laboral y social, que regule su condición de individuos.
Finalmente en la concepción sociopolítica se funden las dos anteriores, cuando se habla de feminismo y se recuerda que el feminismo va ligado con el movimiento antiesclavista que se origino en Estados unidos.
Cuyas precursoras eran la pastora cuáquera Lucrecia Mott, temprana fundadora de una sociedad feminista. Su interés estaba centrado en los derechos de las mujeres y se opuso al tráfico de esclavos.
En la actualidad, el feminismo ha dejado de ser radical, pero impregna la ideología de toda la sociedad, de tal manera que es impensable, e imposible, legislar discriminatoriamente contra las mujeres, o tomar decisiones que no las tengan en cuenta. No obstante, los hechos nos siguen diciendo que la mujer sufre, en muchos casos, situaciones de opresión. La mujer sigue siendo el pilar fundamental del hogar, le cuesta más encontrar trabajo y, en caso de que lo consiga, suele tener un puesto inferior y un sueldo menor, en la empresa privada.
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