domingo, 1 de marzo de 2009

La subjetividad del periodismo mexicano




“Lana que no te corrompa, agárrala”, es la ley Arteaga que se vive en el periodismo mexicano, desde que el PNR pasó a ser PRI y la comunicación social, dentro de las instituciones gubernamentales forzó al Estado a tener relaciones con periodistas.
Arteaga fue un reportero del periódico Excélsior, famoso por sus aforismos: “No hay crudo que no sea humilde, ni pendejo sin portafolio”, en él se entiende la construcción subjetiva del periodista de hace 50’ años y el periodista actual.
La composición subjetiva se divide en tres aspectos; la composición técnica, la composición política y la composición social que da significancia a cualquier sujeto en su ámbito laboral, en este caso al periodista.
La composición técnica del periodismo se divide en dos momentos históricos. La primer etapa es de 1945 hasta 1960, en ella están los que hoy se conocen como los periodistas de la vieja guardia: Renato Leduc, Luis Spota, Víctor Velarde y la segunda etapa que va de 1968 con el golpe al periódico Excélsior hasta la actualidad, formada por los contemporáneos: Julio Sherer, Vicente Leñero y Miguel Ángel Grados Chapa.
Los periodistas de la vieja guardia son hombres que empezaron en los periódicos como office boy, boleando zapatos afuera del periódico o en el telégrafo y por alguna razón que ellos mismos declararon desconocer, empezaron a escribir y a reportear hechos.
Ellos son periodistas que no tuvieron ninguna formación académica y por lo mismo conciben al periodismo como un oficio y no una profesión. Un oficio que tiene por escuela la cantina y las viejas.
A diferencia de los periodistas de la vieja guardia, los contemporáneos, además de estudiar una licenciatura, en la única escuela de periodismo en México de los años 60`s “Carlos Septièn García”, se especializaron en política, economía o cultura.
En la actualidad es la licenciatura, la especialidad en algún ámbito del periodismo, además de la fotografía y el diseño, requisitos de la composición técnica del periodismo moderno lo que ha creado a personajes como Julio Sherer y Vicente Leñero como grandes exponentes.
La revista Proceso producto de la fusión de estos dos reporteros, ha convertido al periodismo en una licenciatura que requiere de intelecto, imaginación profesionalizada y una especialización que legitime la pluma de quien escribe en un medio de comunicación confiable.

Actualmente se escoge un medio de comunicación por los personajes que en ellos actúan, el contenido y especialización del medio, que se convierten en la referencia de los mismos. Es pocas palabras se vive bajo: “dime que lees y te diré quién eres”.
Los contenidos y personajes de los medios de comunicación son la composición política del periodismo mexicano la que se entiende de acuerdo a la tendencia y postura política que cada uno de ellos representa en la opinión pública.
En México, los medios impresos se clasifican en periódicos de izquierda, derecha y centro. De centro son: El Universal, Crónica; El Sol De México y Excélsior.
Antes del 2006 La jornada era el único periódico que se concebía con tendencia de izquierda con la revista Proceso, mientras el periódico Reforma formaba parte de la derecha que encabezan los empresarios extranjeros en México.
Actualmente el periódico La Jornada se ha transformado en el medio oficial que anuncia las acciones del PRD en especial de Andrés Manuel López Obrador y su aparato crítico ha quedado a un lado, mientras, Reforma continua apostando por un periodismo norteamericano innovando con secciones sociales que no implican un análisis social político o de cualquier reflexión.
La composición política de ambos periódicos se concentra en un público que dista de interés social y tendencia política, mientras La Jornada con tendencia lopezobradorista continua apostando a ser el portavoz de su presidente legitimo, Reforma consiente un público que busca información especializada en negocios, moda y cocina.
Finalmente esta composición política en los anteriores periódicos más importantes a nivel nacional demuestran lo dividió que esta el país, con intereses tan diferentes que reflejan dos Mèxicos que no tienen nada en común y sus diferencias los apartan cada vez más de lograr una homogeneidad que hable de identidad nacional.
La composición social suma de la composición técnica y política de la subjetividad del periodismo mexicano se resume en las acciones, intereses y ejecución de los reporteros mexicanos, quienes hacen periodismo y construyen los medios de comunicación como institución y primer poder a nivel nacional.
Lamentablemente son reporteros que han perdido la astucia de preguntar e investigar, se han convertido en reporteros oficialistas que reproducen comunicados de prensa y boletines sin la inquietud de interrogarse el contenido de cada uno de ellos.
Los reporteros que se atreven a preguntar se convierten en periodistas que reproducen declaraciones sin contenido de autoridades y caen el “dijonismo” que no reproduce un discurso que llame la atención o comunique al lector acciones directas.
Se ha perdido la visión romántica del periodista que bebía en la cantina y conquistaba a una mujer, mientras escribir un artículo que hablara de levantar al México Bárbaro que tanto temía Vasconcelos.
Nos hemos quedado con una composición social que no reproduce comunicación y mucho menos periodismo mexicano y se resume en otra frase de Arteaga:
“Jugamos al ajedrez de cada sexenio que consiste en irse tomando el pulso mutuamente, prensa y gobierno”

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